En la mañana de ayer sábado 28, EE-UU e Israel bombardearon a Irán. Además de la capital Teherán, atacaron varias ciudades simultáneamente. Entre los objetivos principales del ataque estaban las altas autoridades del gobierno iraní y sus comandantes militares. Irán respondió lanzando misiles contra bases militares de Estados Unidos en Qatar, Kuwait, Bahrein, Arabia Saudita y Emiratos Árabes, y contra varias ciudades de Israel: Jerusalén, Haifa y Tel Aviv.
Por la noche Irán confirmó oficialmente la muerte del ayatollah Ali Khamenei (o Jamenei) y de varios altos mandos de las fuerzas militares y el jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
Como resultado de los primeros ataques se cuentan alrededor de 300 muertos, incluyendo, los más de 140 muertos en una escuela de Minab (al sur de Irán) en su mayoría niñas estudiantes.
Durante las negociaciones previas quedó claro que el objetivo declarado por los EE-UU es impedir que Irán obtenga armamento nuclear, pero las exigencias planteadas en las negociaciones realizadas hasta ahora eran de un desarme prácticamente total de su sistema misilístico y la entrega total de su uranio enriquecido. Obviamente estas exigencias serían inadmisibles por parte de Irán, por lo cual estaba claro de entrada que el objetivo imperialista era ir a una guerra para terminar con el régimen actual e imponer otro régimen sometido a los dictados de EE-UU y el sionismo.
Trump utiliza como cobertura el objetivo “noble” de liberar al pueblo iraní de la opresión del régimen teocrático. Para EE-UU los dictadores son aceptables si son sus aliados. Pero los dictadores que no se someten o son aliados de China o Rusia, son enemigos que hay que derrocar. Siempre que los yankis atacan otro país es bajo el argumento de defender “la libertad”. Cambian solo los enemigos, que pueden ser comunistas, terroristas o ayatollas sanguinarios que no se le someten completamente. EE-UU dicta quienes pueden tener armas nucleares y quienes no. Israel puede tener armas nucleares (se estima que tiene por lo menos 90) porque es aliado estrecho de EE-UU. Irán no puede tener. Irán -que no tiene armas nucleares- es una amenaza contra Israel -dice Trump- pero es Israel quien ataca a Irán. Los yankis son los abanderados de “la libertad” impuesta a fuerza de bombardeos, para sostener su dominio mundial contra cualquiera que se lo cuestione.
Para usar este engaño se apoyan en el hecho cierto y reciente de la ola de descontento que estalló en protestas el 27 de diciembre pasado. Comenzó en el Gran Bazar de Teherán, el histórico corazón comercial de la capital iraní -un sector considerado leal al régimen-, debido a la inflación desbordada y la suba abrupta de precios de productos básicos como el aceite de cocina, pollo, etc.
Rápidamente, las manifestaciones contra el deterioro de las condiciones de vida se extendieron por todo el país y participaron todos los sectores del pueblo: pequeños comerciantes, estudiantes y trabajadores.
Con gritos de “Muerte al dictador” o “Muerte a Khamenei” las manifestaciones desafiaron abiertamente al régimen y fueron más allá cuando un sector de proporción indeterminada apoyaba la vuelta de la monarquía al grito de “ésta es la última batalla, Pahlevi volverá”. Reza Pahlevi es el hijo mayor del Sha Mohamed Reza Pahlevi, quien gobernó el país con el respaldo de EE-UU de 1941 a 1979, cuando fue derrocado por la revolución Islámica, que actualmente gobierna bajo un régimen burgués teocrático, que se destaca por ser enemigo abierto del Estado de Israel.
El 8 de enero de 2026, las autoridades cortaron internet realizando así un apagón en las comunicaciones y a partir de ahí llevaron a cabo una brutal represión utilizando armamento militar. El 22 de enero el ministerio del interior emitió un comunicado indicando que habían muerto 3.117 personas, aunque cálculos de organismos de derechos humanos dan cifras muy superiores.
Trump encontró esta ventana de oportunidad en que el régimen iraní se encontraba debilitado por el levantamiento popular, para preparar su ataque.
Sin embargo, está muy claro que a Trump no le interesa la libertad del pueblo iraní, como tampoco le interesa el pueblo venezolano. Sólo le interesa controlar el petróleo y anular aliados de China y Rusia. Irán posee la segunda mayor reserva probada de gas natural del mundo y la tercera mayor reserva de petróleo crudo. Luego de las sanciones impuestas por EE-UU, las exportaciones petroleras iraníes fluyeron principalmente hacia China.
Nuestra posición es clara. Apoyamos el levantamiento de las masas por sus reivindicaciones contra la carestía de la vida, contra la explotación y la opresión de las mujeres. Pero no apoyamos a los partidarios del Sha, de EE-UU e Israel. Apoyamos la lucha de los trabajadores, la cual solo podrá obtener sus reivindicaciones si se organizan como clase independiente de la burguesía y el imperialismo y luchan por instaurar un gobierno de los trabajadores, no por un cambio de los ayatolas por la monarquía proimperialista.
Rechazamos los ataques imperialistas contra Irán, porque sus objetivos son imponer el sometimiento del pueblo de la nación persa al dominio de EE-UU e Israel.
Los principales enemigos de la paz mundial son el imperialismo yanki y el sionismo. El slogan de Trump de imponer la paz mediante la fuerza significa imponer su dominación mediante su superioridad militar. Su objetivo de “hacer grande a ‘américa’ de nuevo”, significa que está dispuesto a ir a una tercera guerra mundial para recuperar el dominio exclusivo del mercado mundial que actualmente le está disputando China.
Sólo la Revolución Socialista puede impedir la guerra, o a partir de sus ruinas, reconstruir la humanidad sobre nuevas bases. Nunca más actual la alternativa histórica: Socialismo o Barbarie. Luchar incansablemente para construir el partido marxista revolucionario internacional, no es una cuestión de idealismo dogmático sino una necesidad básica para la supervivencia de la humanidad. Ser espectador de los acontecimientos venideros no puede ser una opción.
Partido de La Causa Obrera
1/3/26
