La administración de Delcy Rodríguez no representa una continuidad del proceso anterior, sino la consolidación de un Régimen de Capitulación Semicolonial. Este gobierno opera bajo una doble lógica criminal: la entrega estructural de la soberanía en las alturas y una política de contención social y distracción en las bases. La búsqueda de integración de Venezuela al sistema de control comercial y bancario de los EE. UU. terminará de sellar el destino del país como una semicolonia bajo tutela directa de Washington
Del “Doble Juego” a la entrega absoluta
Venezuela ha dejado de ser una semicolonia en disputa entre potencias para entregarse como reserva energética exclusiva del imperialismo yanqui. El corte de suministro a China y Cuba oficializa esta transición. Sin embargo, el vasallaje no es solo petrolero, es también financiero y presupuestario.
En la práctica, el Estado venezolano ha perdido la facultad de administrar el 60% del presupuesto nacional. Los ingresos petroleros ahora son gestionados directamente por la administración Trump a través de mecanismos de control externo.
Un ejemplo claro de este “negocio redondo” de administración tutelada es la reciente transacción de 500 millones de dólares provenientes de la venta de crudo. El dinero no ingresó a las arcas nacionales, sino a una cuenta en Qatar administrada por EE. UU. De allí, 300 millones fueron inyectados a cuatro bancos privados venezolanos para que empresas locales compraran insumos… principalmente a proveedores norteamericanos. El excedente en bolívares resultante fue destinado a fondos controlados por Delcy dónde gran parte será usada para construir la infraestructura que las propias empresas transnacionales exigen para operar.
Es el saqueo perfecto: Venezuela paga con su petróleo la infraestructura de sus invasores.
El Cerrojo de la Deuda y el Retorno del FMI
La próxima entrada al sistema bancario estadounidense no será gratuita. Delcy Rodríguez deberá aceptar asumir una deuda externa de aproximadamente 50.000 millones de dólares que anteriormente el chavismo no pagaba.
Este reconocimiento de deuda será el “caballo de Troya” para el desembarco del FMI y el Banco Mundial, quienes ya afilan sus recetas hambreadoras para “reestructurar” la economía venezolana. El reciente anuncio del “desbloqueo” de activos congelados en EE. UU. debe leerse en esta clave: no es una recuperación de la soberanía, sino la liberación de fondos para que el gobierno de capitulación funcione como el “pagador de servicios” del capital financiero internacional.
El Plan “Reto Admirable 2026”
Bajo la fachada épica del “Plan Admirable”, el régimen formaliza la entrega del petróleo venezolano mediante la reforma a la Ley de Hidrocarburos. Esta ley entrega la mayoría accionaria y el control operativo a gigantes como Chevron, Exxon y Repsol.
Lo que Delcy presenta como “soberanía productiva” es, en realidad, la entrega de la llave maestra de la industria nacional. Bajo este marco legal, las operadoras pueden retener ingresos directamente para el pago de la deuda, convirtiendo el objetivo de producir 1.200.000 barriles diarios en un simple botín de guerra que reparte la administración Trump.
La Comuna como Contención y el Salario Secuestrado.
Para evitar que el peso del ajuste provoque un estallido social, el régimen despliega una sofisticada maniobra de distracción y control.
Se anuncia que el 53% de los recursos del Consejo Federal de Gobierno irá a las comunidades mediante la consulta del 8 de marzo y bajo la consigna de desarrollar el Poder Popular. Mientras Trump decide el destino del petróleo, se le dice al pueblo que su “triunfo” es reparar una cancha o formar un conuco, es una política de migajas que busca atomizar las luchas de la clase obrera y desplazarla de la fábrica al barrio.
Movilización de Desgaste: El gobierno mantiene activa a su base con marchas que exigen “que vuelvan Maduro y Cilia”, utilizando el sentimiento de sectores que aún creen en el discurso antiimperialista para validar, paradójicamente, un pacto de rendición, para alimentarlo Delcy agita declaraciones como: “el pueblo venezolano no acepta órdenes extranjeras” o ” ya basta de órdenes de Washington” mientras en Caracas se reúnen con la CIA.
Bonificación del Salario: El secuestro del salario real continúa. La respuesta del gobierno ante la inflación y el ajuste es la política de bonos, que destruyen las prestaciones sociales y mantienen al trabajador en una situación de subsistencia dependiente de la dádiva del Estado.
El régimen de Delcy Rodríguez no está “salvando la paz”, está administrando la derrota de la nación frente al capital transnacional exclusivamente norteamericano.
El camino no será la reparación de una acera mientras se permite la entrega la Faja del Orinoco, ni la marcha nostálgica por un liderazgo que ya pactó su entrega
Cómo revolucionarios debemos denunciar la sumisión financiera del gobierno y la hipoteca del país que están cocinando. Detener esta entrega solo será posible mediante el accionar de la clase obrera organizada. El llamado es a reorganizar nuestras fuerzas para enfrentar las batallas que están por venir.
Comité de Enlace PCO (Argentina/Venezuela) 30/1/26
